"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos" Shakespeare

lunes, 28 de marzo de 2011

Ojalá hubiesen visto lo que mis ojos vieron

Cuando abrí los ojos me di cuenta de que encontraba en aquel planeta que había estado buscando. "Es hermoso" dije mientras respiraba profundo. Sentí como me llenaba de energía, absorbí la escencia de cada partícula y de cada segundo. Comenzé a caminar.
A lo lejos escuchaba un relajante sonido y me acerqué para ver que era. Una sorprendente sustancia acuosa poco densa y casi transparente caía estrepitosamente maravillando a mis ojos, después de eso se deslizaba suavemente hasta perderse en el infinito del horizonte. Entre la sustancia y yo había una especie de puente de varios colores. Ojalá hubiesen viesto lo que vieron mis ojos.
Seguí caminando. Al poco andar divisé una especie de aldea. Como supuse, todos los seres eran distintos a mi. Eran una sociedad muy organizada. Algunos de sus habitantes formaban parte estructural de la aldea, eran los más grandes y sabios, podía sentir que su energía llenaba la aldea. Ellos estaban quietos casi todo el tiempo y hablaban en un idioma que me resultaba familiar, como si alguna vez lo hubiese hablado, se que algún día volveré a aprenderlo. Los demás habitantes, más pequeños, ayudaban a cuidar la aldea, eran unos seres muy bonitos. Ojalá hubiesen visto lo que mis ojos vieron.
Descendió la temperarura y obscureció, entonces pude ver sobre el techo de la aldea a millones de ancestrales criaturas, similares a las luciernagas. Irradiaban su energía a la distancia. Al verlas comprendí lo que significa belleza, comprendí lo humilde que era; ante su ancestral fuerza me sentí insignificante al principio, admirado luego y, después, inmenso como ellas. Luego de eso me saludó, en un idioma similar al de los los seres de la aldea, la dama de plateados cabellos. Recordé algo del idioma y le saludé mientras ella me sonreía. "¿Cómo se llama este lugar?", pregunté. "Creo que le llaman Tierra", fue su respuesta.

Ojala pudieran ver lo que mis ojos vieron. Ojalá hubieran visto aquella cristalina cascada con su hermoso arcoiris; aquel imponente bosque, con sus magestuosos árboles,con sus preciosos animales; ojalá hubiesen visto la inmensidad de aquel cielo estrellado y su infinita gloria. Ojala vieran al mundo como yo lo vi.

2 comentarios:

  1. A veces resulta difícil, sobre todo para algunas personas, poder ver el mundo con tal inocencia y admiración, y también a veces, esa forma de ver es la única manera de apreciar la grandeza que nos rodea...

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  2. Lamentablemente así es. A medida que vamos creciendo nos vamos acostumbrando al mundo hasta el punto de no llamar nuestra atención. Pero la inocencia que algún día tuvimos no ha desaparecido, solo está dormida. No es tarde para despertarla.

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