"El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos" Shakespeare

martes, 15 de febrero de 2011

Loco

-¿Loco dices?- entre risas- pero claro que estoy loco.
“¿Acaso habías visto a una persona cuerda así de feliz? Claro que no. Si que estoy loco, solo alguien tan loco como yo podría luchar por sus sueños. Las personas normales, las personas cuerdas renuncian a ellos fácilmente, temen al fracaso y ese miedo al fracaso les hace  abandonar el posible triunfo. Los locos jamás renunciamos, siempre conservamos la esperanza, por muy imposible que parezca. Puede parecer a veces que renunciamos, pero solo esperamos el momento oportuno.
Pobre amigo mío, condenado por su cordura a vivir en la realidad. Yo en cambio vivo en un mundo fusión de realidad y sueños, un mundo donde cada tropiezo sirve para algo, donde cada cosa ocurre por una causa superior. Un mundo que se ve igual al tuyo, pero en el que las cosas significan algo muy distinto
Muchos han intentado “curarme”, claro que lo han hecho, me han dicho “¿por qué haces eso?, es inútil”  “¿qué caso tiene?, al final a nadie le va a importar” o a veces dicen “una persona no puede cambiar las cosas”.
 ¡Jajaja¡ Una persona puede hacer la diferencia, cada uno de nosotros tiene la fuerza suficiente como para partir en dos la historia de la humanidad, solo hay que intentarlo.
Lucha por tus ideales, amigo mío, y serás un loco tan feliz como yo."

jueves, 3 de febrero de 2011

caminata nocturna

Camino, y un mar de estrellas me invita a seguir
La noche es hermosa y una dama me mira a lo lejos
Sus cabellos plateados me envuelven e invaden la calle
Me sonríe y le sonrío también
¿cuántas veces he caminado acompañado por su mirada?
el viento me susurra al oído
me pregunta “¿por qué caminas solo?”
“¿solo? No, jamás estoy solo” le respondo
Respiro, respiro su fresco aroma
¿Cuántas veces me he dejado embriagar por su perfume?
Es aroma a libertad
La calle tiene ahora algunos desniveles y grietas
No importa, más adelante estará mejor
Tropiezo y caigo
La dama aún me sonríe
“Si quiero llegar a un mejor camino
Tendré que levantarme” digo
Comienza a llover
La lluvia me tiende su mano y me levanta
“La gente siempre te evita,
Pero eres tan necesaria”
Entonces siento como sus caricias limpian mi rostro
“adiós, nos volveremos a ver” me dice
“es inevitable” respondo
Entonces veo otra vez a la dama de plateado cabello
Por un momento la perdí de vista
Pero siempre estuvo ahí
Veo unos hilos dorados en el horizonte
Que lástima, ya es hora de despedirme
“hasta pronto” le digo
Ella solo sonríe.

Refugio solitario

Como hablarte sobre él
Sin nadie le conoce realmente
Como escribirte su historia
Si jamás has visto su batalla
Puedo decirte quizás
Lo que le llevó a esta situación
O puedo contarte tal vez
Porque no le puedes encontrar
Lo cierto es que él no eligió
A pesar de que él lo construyó
Quizás creyó que sería bueno escapar
Tener un lugar al que solo él podría llegar
Quizás ni siquiera se dio cuenta
Quizás no lo pudo evitar
Lo cierto es que poco a poco se fue armando
poco a poco él fue construyendo
un refugio en su interior
un refugio que fue creciendo
un refugio solitario
cada vez se volvió más resistente
cada vez fue más difícil llegar hasta él
al final ya casi nadie lo intentaba
pues él estaba siempre en su refugio solitario

él también fue creciendo
observaba a las demás personas
las veía a veces reír
les oía  a veces llorar
se preguntaba por qué no estaba con ellos
se reprochaba el no compartir todo eso
entonces intentó salir
intentó romper las barreras de su fortaleza
pero no lo consiguió
estaba ahora atrapado
en una prisión solitaria


Sobre el libre albedrío

Vivimos  sujetos reglas, muchas leyes de distinta naturaleza. Muchas de ellas son fundamentales, como la ley de gravedad. También son muchas con las que nacemos, nuevamente la gravedad es un buen ejemplo. Existen otras que nos enseñan nuestros padres o la vida misma, cosas asociadas a la ética por ejemplo. Otras son fundamentales para vivir en sociedad, en la constitución encontramos muchas de ellas. Existen otras que nos exige la sociedad, formas de vestir o cosas por el estilo. Y están otras que nos hacen creer que existen, como que si nos portamos mal nos llevará el viejo del saco o que los supermercados no se deben hacer responsables por el extravío de pertenencias.
Todas ellas fueron creadas con un propósito que puede diferir mucho de una a otra, pero cada una de ellas te limita. En ocasiones al respetarlas estás renunciando a parte de tu libertad, pero a cambio de eso obtienes un beneficio, que muchas veces es saber que otros también deben respetarla.
A pesar de que estás leyes existan, podemos elegir si las respetaremos o no. Así que en realidad no nos quitan libertad. Eso es para mí un punto muy importante, ya que existen muchas cosas que nos dicen debemos hacer pero que no tenemos por qué hacer si no queremos. Esto no quiere decir que vas a ir por las calles golpeando a la gente por que se te dio la gana, no. Debes pensar en por qué deberías hacerlo y en por qué no, cuales son las consecuencias que esto traerá, con cual forma tu o los demás obtendrán el mayor beneficio y en por qué te están pidiendo que lo hagas. Debemos aprender a “administrar” nuestra libertad.  Utilizarla a nuestro favor y no en nuestra contra.
Bueno, hasta el momento tenemos que existen reglas que podemos cumplir o no (por lo que no nos quitan libertad) y que eso puede favorecernos o perjudicarnos, por lo cual debemos discernir sobre cuál es la mejor elección.
Siempre, repito, SIEMPRE escogemos la opción que nos parece, por un motivo u otro mejor. Pero, ¿qué hace que algo nos parezca mejor? Indudablemente el contexto es algo primordial, puedes ir a buscar comida a tu refrigerador si tienes hambre, pero por mucha hambre que tengas no lo harás si se está quemando tu casa, por ejemplo. Priorizamos.
 Acabo de mencionar el hambre, es una respuesta del cuerpo ante algo que necesitas. Nosotros necesitamos muchas cosas y, obviamente, intentamos satisfacer esas necesidades. Eso nos motiva a hacer muchas cosas. También además de lo que necesitamos está lo que queremos, eso también nos motiva.
Pero a veces nos encontramos ante situaciones en las que debemos elegir y que no son motivadas por una necesidad (como no hay necesidad no tampoco puedes priorizar) y que obtendrás lo mismo sin importar la opción que escojas. Muchas veces no son tan importantes, como escoger entre ver una película u otra, en esos casos nos basamos en experiencias previas, como que tipo de películas te han agradado o que actores o directores son más prestigiosos. Los gustos o inclinaciones hacia algo y en gran parte la ética son un resultado de las experiencias previas.
Entonces tenemos que lo que nos hace elegir entre una opción u otra es: nuestras necesidades (primero satisfacemos las más importantes), lo que queremos y las experiencias previas. No podemos controlar ninguna de estas cosas.
Entonces ¿Somos libres realmente? Bueno, ¿soy yo quien decide mover mis dedos y escribir esto o no?  Pienso que si. A mi favor Ortega y Gasset diría su célebre frase “yo soy yo y mis circunstancias” Si lo uso a mi favor podemos decir que todas aquellas cosas que no controlo son de alguna forma parte de mi.
No los aburriré con un texto tan largo, mejor busquen sus conclusiones. Yo pienso que mis decisiones son inevitables, pero son mis decisiones.